El lunes sexy y el paternalismo ético

La situación jurídica de una publicación (en un medio de comunicación) puede generar mucho debate en la ciudadanía, pero el mismo debe estar enmarcado dentro de los términos constitucionales y de derechos humanos que rigen en la actualidad para que los argumentos sean realmente presentables dentro de una sociedad que tiene un sistema de justicia garantista.

El Estado como ficción del derecho, ha venido evolucionando desde su primera incursión en el mundo de las ideas. Para hacer un breve resumen (que deja de lado a muchas etapas y precedentes) de la sucesión de tipos de Estado, podemos enumerar: 1) El Machtstaat o Estado que basaba su eficacia en el uso de la fuerza como elemento predominante en las decisiones, 2) El Polizeistaat o Estado policía, mismo que generaba una especie de reverencia frente a la visión de lo bueno y malo, llegaba a extralimitarse dentro del campo de decisión individual de los sujetos, 3) El Rechstaat o Estado de Derecho, mismo que se rige por las leyes emitidas válidamente por los órganos legislativos y que aleja la referencia ética de su núcleo duro para pensar que el derecho y la ética son ramas completamente separadas y no tienen un lazo real.

Actualmente, y a través de la instrucción del profesor Robert Alexy, hemos comprendido que el Derecho tiene una dimensión real y una ideal. La dimensión ideal estaría compuesta básicamente por una necesidad de corrección y depuración continua del Derecho para que con cada nueva construcción jurídica, se pretenda la perfección (imposible por definición), o al menos un acercamiento cada vez más certero al significado de lo correcto y lo bueno. Hemos de entender que el Derecho, como una dinámica continua, se mantiene en permanente cambio. Los conceptos evolucionan y las ideas se modifican. Es de este modo que en el presente entendemos, siguiendo la escuela del profesor Zagrebelsky, que las constituciones tienen básicamente dos metavalores con los que han dispuesto su posterior andamiaje. El primero es la necesidad y la efectiva realización de la pluralidad de valores, principio que se podría entender como requerimiento sustancial para la vida en la postmodernidad. El segundo es la lealtad en el enfrentamiento, presupuesto de tipo mas bien procedimental y que en nuestra constitución se encuentra establecido en el debido proceso. Principio que darían nacimiento al Estado Constitucional, como estado siguiente de la evolución antes aludida.

Una vez que he establecido una conceptualización básica sobre los parámetros que se deberían tomar en cuenta para el presente análisis jurídico (recordando que como análisis que es, no existe una última palabra) podemos afirmar que la publicación del Lunes Sexy está cobijado por la protección de la constitución y no es, sino un ejercicio de libertad de expresión que mal podría ser entendido como una transgresión al derecho. Si bien es cierto, la aspiración contemporánea es buscar la perfección en la humanidad (nuevamente imposible por definición), los mínimos éticos establecidos por nuestro “ordenamiento” (aunque es un poco desordenado en realidad) permite dicha publicación. Más sin embargo, queda a discreción de los clientes/consumidores del medio conocido comercialmente como “Extra”, la apreciación estética o cultural del mismo. Hace mal el Estado en tratar de imponer una visión sobre el cuerpo de la mujer y de su disfrute estético.

Como bien afirma Savater, el paternalismo ético no es recomendable porque trata a los ciudadanos como débiles mentales o los mantiene categorizados como sujetos que no pueden gozar de sus derechos sin la necesidad de la intervención de una superintendencia que se estaría constituyendo efectivamente como un juzgador de lo ético. El derecho, aunque no está separado de la ética, tampoco puede imponer una visión de sociedad en términos de máximos sino tan solo de mínimos de convivencia organizada.

Para finalizar, un comentario apartado de la esfera jurídica. Me parece que los grupos feministas mal hacen en buscar esta censura en un medio de comunicación; hay que recordar que el machismo y la violencia no están precisamente en los medios o en las herramientas, sino más bien en los pensamientos y en las acciones de las personas. Pretender que el Estado censure una publicación y sancione al medio es entregarle una atribución que no le pertenece.

Andrés Patricio Alvarez Dávila

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Publicado por

alvarezdap

Soy un estudiante de Derecho y Comunicación Social. Además estoy interesado en la Ciencia Política y como no decirlo, en la madre de todas las ciencias la Filosofía.

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