El sinsentido de las novelas aptas para todo público

Los niños no deben ver, ni oír, menos presenciar lo que no es apto para ellos. Los insultos son innecesarios, y la muerte y las lágrimas inoportunas. Se va a desterrar el inconveniente de la televisión –al menos en horario de niños-, y parecerá una caja boba –más de lo que ya es-, que solo proyectará dinámicas adecuadas. ¿Y qué es lo adecuado?

¿Será adecuado, o mejor dicho, le afectará acaso el programa de televisión que muestra droga y sexo, al niño que no tiene condiciones estables y que prefiere después de haber visto el programa o no, salir con los huérfanos ajenos a sonsacarse la vida, porque no tiene, como dirían por estas latitudes, perro que le ladre?

Las televisiones, niñeras sustitutas de padres que no tienen tiempo, al fin podrán ser catalogadas como aptas para niños. Aunque es bien sabido, que una televisión nunca fue apta para educar a nadie, y menos a quienes se quedan solos, como capturados en la época de las cárceles solitarias, acreedores de afecto; atinando solamente a cambiar de canal, y sobreviviendo entre escena y escena.

Ahora aclaran, para evitar la molestia de los espectadores acostumbrados a las novelas, que si las mismas son aptas para todo público pueden ser transmitidas, que no hay problema, que aquellos culebrones a fin de cuentas, si son aptos para todo el público serán inofensivos para los niños. ¿Y desde cuánto existe una novela que sea apta para todo el público? ¿Serán acaso aquellas que tratan de homologar los gestos y las pasiones, las rupturas y los haberes? ¿Serán aptas para todo el público aquellas fofas representaciones de nada, que divagan dentro del vacío?

¿Qué se quiere lograr con esto? ¿Que la televisión sea un mejor espacio para que en ella se amontonen los espectadores? Si ese es el cometido, entonces equivocaron el medio con el fin. Como ha sucedido en muchos otros casos en este régimen.

¿Se busca mejorar la educación? Entonces lo mejor sería reducir el tiempo que los niños disponen frente a la televisión y llevarlos a bibliotecas, recitales, conciertos, estadios, etc. Porque los argumentos que pueden educar, bien para entender el comportamiento de otras personas, o bien para mejorarnos como seres humanos no están en la televisión, sino en la vida cotidiana, en las relaciones personales, en los encuentros, en la disidencia, y están recluidas en las bibliotecas, y no, no son aptas para todo público.

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Publicado por

alvarezdap

Soy un estudiante de Derecho y Comunicación Social. Además estoy interesado en la Ciencia Política y como no decirlo, en la madre de todas las ciencias la Filosofía.

2 comentarios sobre “El sinsentido de las novelas aptas para todo público”

  1. Hola, acabo de descubrir sus pequeño blog. Lo encuentra francamente interesante e inspirador. Hoy no tengo tiempo, que novedad en la modernidad verdad? Pero espero poder indagar más a fondo en los próximos días.

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