Sobre el derecho a la herencia

Sobre el derecho a la herencia

Intención

Pretendo con este escrito, coadyuvar al entendimiento del debate sobre las herencias en el Ecuador. Como se podrá comprobar, este argumento no se corresponde con una respuesta irreflexiva ante el anuncio del aumento de la tributación respecto de las herencias, sino más bien a la búsqueda de respuestas más allá de la burla, el encomio o la pelea.
El derecho y la justicia

He de empezar diciendo que el derecho, y los derechos en particular, son herramientas para el control social, para la cohesión y para mantener las estructuras sociales. Dichas herramientas nacen en un primer momento, del supuesto mandato que entrega la autoridad divina a ciertos representantes suyos que ostentan, por lo tanto, el poder para imponer sus decisiones revestidos de irrefutabilidad y precisión. Con el desarrollo de los años y las filosofías, se llegó a pensar que el poder no tenía un origen divino, sino que nacía del consenso de la mayoría y de la voluntad soberana del pueblo. Con el advenimiento de filosofías con cariz más racionalista, se llegó a afirmar que solo los mandatos que dimanaban de la racionalidad misma podían ser considerados válidos como herramientas para el control del comportamiento de los individuos y por lo tanto de la sociedad. Finalmente se ha postulado desde diferentes círculos filosóficos que el derecho no busca realizar la justicia sino solamente contener y mantener el poder. Siendo además, todos los refinamientos conceptuales, nada más que discursos bajo los cuales se camufla esta necesidad de los individuos de mantener el poder y controlarlo.

En este marco se han realizado diferentes aportes al entendimiento de lo que se busca lograr con la cohesión social, destacándose la inquietud sobre la justicia (debate hecho por varias personas, entre los que podríamos destacar a Rawls, Sen, Nussbaum, Nozick, Hobbes, Mill, Bentham, Locke, Kant, Nietzsche, Aristóteles, Platón, etc), como uno de los principales postulados. ¿Qué es lo justo? ¿Qué es injusto? ¿Qué es justicia social? ¿En definitiva, qué se puede hacer, qué no se puede hacer, qué se puede esperar de los demás?

Se explica lo que se puede hacer o no, a través de la palabra derecho. En materia de derechos, se entiende que ninguno de ellos es absoluto. Sino que cada derecho depende de un asidero fáctico y otro de carácter conflictivo. Siempre que se invoca un derecho, entramos ante un escenario que enfrenta dicho derecho con otro, de lo contrario no habría necesidad de invocarlo. Además, no se pueden ponderar derechos en abstracto dado que las identidades de la realidad son diferentes en cada circunstancia particular.

Sobra decir que esta concepción del derecho no es infalible y que puede ser sometida a análisis. Pero después de un largo estudio respecto del tema, es la destilación con la que he entendido mejor, el discurso del derecho en las sociedades, es decir, el derecho como herramienta de control y de cohesión social.
Consideraciones respecto del derecho de herencia

El derecho a la herencia es, en breves palabras, la facultad de adquirir los bienes que han pertenecido a otra persona, después de fallecer. Dentro de la concepción del derecho continental, dicho derecho pertenece generalmente a los familiares cercanos, descendientes y ascendientes, y en caso de falta de alguno de ellos, a familiares que están en otras ramas de la familia. Sobre este derecho se ha levantado la discusión en días recientes porque se ha anunciado desde el gobierno, la intención de recargar con impuestos mayores a los existentes desde ciertos montos de herencia.

¿Es justo heredar? A veces no, a veces sí. ¿Pero quién lo decide? Hay causales de deshederamiento que existen en la ley, mismas que pueden haberse configurado respecto del causante. En estos casos la ley comprende que no es justo que dicha persona herede. Estas causales regulan un derecho y lo limitan. Es decir, el derecho a la herencia, como se desprende del análisis general, tampoco es un derecho absoluto.

Según el discurso oficialista, las cosas burguesas, son malas. Se ha hablado de una democracia al estilo burgués y de otras instituciones que se han malentendido desde una perspectiva burguesa. Claramente, esta nueva búsqueda de limitar el derecho a heredar busca desbaratar una estructura “burguesa”. ¿Eso está bien o está mal?

El problema, me parece, tiene que ver con la forma que se ha hecho el anuncio. Los montos anunciados para aumentar la tasa tributaria. La percepción de doble moral del mensajero, que pide hagamos esfuerzos para que todos podamos ser más iguales y sin embargo, saca su dinero a otro país para comprarse un departamento. Claramente estas contradicciones no hacen sino acentuar el disgusto frente a una medida que bien podría ayudar a reducir la desigualdad en el Ecuador, pero que como se presenta, genera varias discrepancias y hasta la expone al tratamiento burlón e irónico de personas que mantienen consignas progresistas.

Al final a manera de conclusión haré un balance de lo expuesto.

Pasaré a revisar ciertos argumentos que se han declarado en contra y a favor de limitar el derecho a la herencia.

Argumento del trabajo

Una persona X dice que ha trabajado de sol a sol durante Y número de años y que por lo tanto tiene derecho a dejar sus pertenencias a quién le plazca y que no tiene por qué mantener a un grupo de vagos. Este argumento, deja de lado algunos matices con los que se podría completar el mismo. Por una parte, dice que como ha mantenido su existencia disciplinada a la exigencia del trabajo diario tiene derecho a recibir los frutos del mismo, situación que nadie contradice. Más al momento de valorar a las demás personas como vagas, puede incurrir en un error de óptica muy acentuado. ¿Quién es una persona vaga? ¿Cómo se mantiene a una persona vaga? Si los límites para definir que una persona es vaga, es la cantidad de dinero que posee en un banco o que adquiere durante su vida, entonces indefectiblemente el argumento nos llevará a conclusiones erradas. Pongo por ejemplo a un bombero. El bombero puede que no acumule lo suficiente para comprar un pent house en Miami, pero eso no quiere decir que sea una persona vaga. Por otra parte, si el límite para definir que una persona es vaga o no, es el aporte social que esa persona hace al conjunto de la sociedad como un solo cuerpo, entonces probablemente la mayoría de empresarios que se hinchan de orgullo por ser muy productivos, no pasarán la prueba porque en sus constantes búsquedas de incremento de negocios y oportunidades de mercado, destruyen más emprendimientos monopolizando cadenas de distribución y de consumo. Si por otro lado se dice que la persona vaga es aquella que mejora personalmente mediante su esfuerzo, considero que en base a la observación de la sociedad que nos rodea, podríamos fácilmente llegar a la conclusión de que todos somos vagos durante toda nuestra vida. ¿Cómo definimos quién es vago y quién no? Se dirá a su vez que el padre de familia que esgrime este argumento, puede caer en una falacia autoasignada, porque su hijo o hija, es más vago que cualquier otro y sin embargo, recibirá la herencia, pese al argumento de su padre. En conclusión, este argumento es débil para definir quién es vago y quién no, y por lo tanto colapsa sobre su propia estructura.

Hay otra variante que pasa espectacularmente de la realidad y tiende a minizarla en términos egocéntricos. Dice la persona que como ella trabaja de sol a sol y progresa, las personas que no progresan o no acumulan cosas entonces no trabajan o son vagas. En este sentido tengo que esgrimir un argumento, ya que, si bien es cierto, el trabajo ayuda a obtener y acumular bienes materiales, mal se podría decir que todas las personas que trabajan llegan a acumular. En el intermedio están aquellos que son toxicómanos, alcohólicos o drogadictos, personas que tienen una enfermedad y que por esta razón despilfarran sus ingresos sin poder acumularlo ni heredarlo en consecuencia. ¿Es en este caso la objeción la misma? ¿Yo no mantengo enfermos? Porque si la respuesta es afirmativa, entonces debemos volver al Estado anterior al Estado de bienestar y olvidarnos de la salud pública y de todas esas prestaciones. Sé que muchas personas creen que eso es lo mejor; que cada quién se haga cargo de su enfermedad y de su estado de salud. Respecto de esto, me quedan mis dudas, y creo más bien en la vocación de ayuda que subsite en el humano y que lo caracteriza más allá de su billetera.

Otra idea dentro de este argumento es la variante que afirma que he trabajado de sol a sol y por lo tanto merezco los frutos de mi trabajo. ¿En este sentido, el recogedor de basura no merece recibir los frutos de trabajo ya que ha trabajado también de sol a sol? Me dirán entonces que el recogedor de basura no es tan productivo como el gran empresario. En este sentido me gustaría decir dos cosas: 1) Intentemos vivir una semana sin recogedores de basura y veremos lo productivos que son. 2) Las personas no eligen ser recogedores de basura. No se puede imaginar una persona soñando que va a recoger basura durante toda su vida (como ese pobre individuo que murió hace poco aplastado por los despericios en un botadero en Quito). ¿De verdad pueden creer que algo así es posible?

Por último, hay quienes dicen que “se han sacado la madre estudiando para poder vivir bien”, en ese caso surge la pregunta de si un hijo de recolector de basura tiene siquiera la posibilidad de “sacarse la madre” estudiando para obtener un buen futuro. En este sentido, es innegable que el nacimiento es una lotería genética que ganan unos y pierden otros (la gran mayoría). Es más fácil entrar a la universidad si tus padres lo han hecho; para mucha gente la vida es cuesta arriba, para otros la vida es más horizontal. ¿Se puede valorar igual el esfuerzo de unos y otros en consecuencia?
Tributación de las propiedades adquiridas por migrantes

Este argumento dice: “A los migrantes se les despojará del fruto del trabajo que al momento de tributar sobre sus herencias”. En estricto sentido, dicho argumento posee bastante claridad. Me parece difícil sortear este postulado, ya que los migrantes han sido personas que buscando oportunidades en otras tierras, las han conseguido y han podido cristalizar dichos esfuerzos en propiedades en el Ecuador. ¿Tiene el gobierno derecho a quitar el fruto de este trabajo a las personas que han migrado? ¿Sabiendo de antemano que los que lo han hecho, se fueron por la falta de oportunidades?

¿Pero por qué limitarse a los migrantes? ¿Acaso tiene el gobierno derecho a hacer que tributemos todos los ciudadanos por nuestras propiedades heredadas? Para responder esta pregunta, se invoca la idea de que las leyes deben imponer el mínimo de ética para que pueda existir una cooperación social; más no buscar el máximo. Es decir, que si es necesaria la tributación como un mínimo para lograr que todos podamos convivir, entonces esa tributación es legítima, más si lo que se busca es el máximo estado de las relaciones de todas las personas dentro de un Estado, entonces dicha tributación no es legítima.

Aquí creo que es importante destacar el valor de la individualidad de los seres humanos. ¿Qué es lo que buscamos en la vida? ¿Servir a la sociedad? ¿Servirnos nosotros mismos de los demás? ¿Una mezcla de ambos? Deberían ser los ciudadanos los que decidan qué hacer con sus herencias. De eso, tenemos muchos ejemplos en la historia. Nuestro benefactor Vicente León heredó a la ciudad de Latacunga todas sus posesiones. Pero fue una decisión voluntaria. Eso es lo que la hace más legítima a nuestros ojos y además, la que lo hace más admirable. Sin embargo, cada vez hay menos personas dispuestas a hacer lo mismo. La desigualdad crece y las deudas aumentan, en el Ecuador, país que no ha sabido superar su estado de exportador de materias primas y no ha podido erigirse como un lugar de oportunidades. ¿Entonces la sociedad se puede permitir dejar en libertad a sus individuos para que decidan qué hacer con sus herencias? Esa sería la pregunta, si aceptamos que cada individuo debe elegir qué hacer con sus bienes.

La injusticia como un estado natural

Varias personas dicen que la injusticia es natural y no podemos buscar otra cosa. A esto se le ha de confrontar la idea de que si bien es cierto lo que hace la naturaleza puede ser percibido por nosotros como injusto, los seres humanos hemos tratado de mejorar nuestra situación a través de la cultura. La cultura busca que dominemos a la naturaleza, y como decía Bolívar, si la naturaleza se opone a nuestros designios, luchar y hacer que nos obedezca. ¿Cómo se cambia la naturaleza a través de la cultura? Con los hábitos. Estamos predispuestos para vivir brevemente, pero a través de los hábitos saludables hemos sabido aumentar nuestra expectativa de vida. A través de la ciencia también se vencen las limitaciones naturales y expandimos nuestras posibilidades. Pero estas dos formas de ampliar los límites de lo natural parten desde lo indivudal –hábitos-, el conocimiento acumulado y puesta en práctica –la técnica y la ciencia-, faltando un elemento más que hemos creado para sortear las dificultades naturales: las instituciones.

Las instituciones están conformados por individuos. Estas instituciones tienen funciones, o pretenden funcionar de cierta forma para modificar un hecho de la realidad. Lo que nuestras instituciones deberían buscar dentro de un estado de derechos y garantista como el nuestro es la justicia. ¿En este sentido, es más justo que la institución de la herencia sea reducido, y sea el aparataje mismo del Estado el que limite dicho derecho? Sí y no. Esa es la gran problemática del asunto. Desde el enfoque individual parecería que no es justo limitar mi derecho a heredar lo que hicieron mis padres. Desde el enfoque colectivo es impresentable que la desigualdad se base en lo que heredas de tus padres.

El Estado mismo busca controlar la naturaleza y modificarla. En consecuencia y como queda expuesto, si bien puede que la naturaleza sea injusta, eso no significa que de ahí se derive una autoridad para invocar la injusticia como un estadio óptimo de equilibrio social.

Destrucción de los monopolios

Se dice que a través de la limitación del derecho a la herencia se destruirían los monopolios. Con este postulado mantengo cierta simpatía pues, es cierto, que si las personas que van a heredar grandes monopolios tienen que tributar sobre ellos, entonces será más fácil que otras personas se incorporen al mercado y puedan disputar sectores de influencia para hacer dinero.

¿Las destrucciones de los monopolios son justas? Creo que sí, más no se podría otra vez ponderar en abstracto y ese es precisamente el problema en el que incurren los mandatos generales, como son las leyes. Más para asegurar la estabilidad jurídica y su seguridad, no hemos sabido ordenarnos de mejor manera que a través de dichos mandatos. Es decir, tenemos un dilema de prisionero ahí.

Desincentivo al crecimiento económico

Probablemente una medida de este tipo, desincentive el crecimiento económico. En un primer momento, capitales huirán del país buscando mejores garantías individuales para su desenvolvimiento. Más la circunstancia misma de limitar el derecho a la herencia no es per se, un impedimiento al crecimiento económico de un país, y de eso China es una muestra.

La medida sin lugar a dudas, ahuyentará al capital que pueda salir del país, porque el capital no busca justicia ni es patriota, lo que busca es incremento de beneficios y la única forma de detener ese incremento sería que todos los países al unísino unificaran su política y ordenamiento jurídico en el sentido de gravar las herencias al mismo porcentaje. Por lo que, más que un país igualitario, lo que se puede lograr por este camino es la salida de divisas de los que puedan, y el descontentamiento de los que se queden con su dinero aquí.

Conclusión

A manera de conclusión me atrevo a decir, que limitar el derecho a la herencia no es por sí mismo algo injusto, más los parámetros para definir si es o no justo, son muy difíciles de establecer, lo que lleva a dudar de la legitimadad y racionalidad de cualquier cambio en este sentido.

La distribución de la riqueza nunca ha sido el objetivo de los grandes capitales y es una mentira que la libre competencia sea la mejor forma de repartir la riqueza como mucha gente afirma, sino tan solo habría que ver los indicadores de Estados Unidos, uno de los países donde más libertad de mercado ha existido y que sin embargo, refleja en el enriquecimiento de unos pocos en perjuicio de muchos.

¿Cómo cambiar la forma en la que se distribuye la riqueza? Ciertamente mediante la imposición a la clase media no es un buen camino. Lo que se debería buscar es que más personas accedan a la clase media, y no al contrario. Hay grandes riquezas que deberían ser gravadas con más impuestos, eso es indudable, porque aunque el banquero afirme que ha trabajado durante años para acumular bienes, lo mismo podría afirmar el que recoge la basura, más no con la misma suerte, fruto de diferentes variables sociales y económicas.

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Publicado por

alvarezdap

Soy un estudiante de Derecho y Comunicación Social. Además estoy interesado en la Ciencia Política y como no decirlo, en la madre de todas las ciencias la Filosofía.

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