El poder como fundamento del Estado

elestadosoyyo

Muchas personas piensan que el fundamento del Estado es la Constitución. Incluso algunos llegan a pensar que la Justicia es la base última del mismo. Bajo mi perspectiva, el verdadero fundamento del Estado es el poder. ¿Y qué es el poder? Podríamos decir, tomando algunos elementos de Weber y de Parsons, que el poder es aquella facultad para destruir resistencias y lograr que la voluntad propia se imponga sobre la de los demás, siendo además, una habilidad que no se encuentra en un solo núcleo, sino que más bien se encuentra repartida y se reparte constantemente como sucede con el dinero, que es también otro de los canales del poder.

¿Qué implicaciones tiene que el poder sea la base del Estado? Realmente es fundamental ya que nos permite entender la verdadera esencia de todas las instituciones que fueron construidas por el Estado. Ya que el poder no se genera por sí mismo, sino que surge en la interacción de los seres humanos y es un valor neutro, no podemos decir que es bueno o malo.

Al entender el poder como fundamento del Estado, comprendemos adicionalmente que los derechos de los que disfrutamos no son más que beneficios marginales que tienen como cometido la disipación de contradicciones, para así detener la posible disociación del cuerpo político. Es decir, tenemos derechos no por nuestra condición humana, sino como un sistema de auto-conservación del Estado y de su andamiaje.

El poder se puede repartir entre muchas personas. Conlleva además una promesa de beneficio si te sometes o de castigo si te rebelas. Todas las luchas por el derecho pueden reducirse entonces a las migajas del plato del Estado y a la necesidad que tiene esta abstracción de no cometer suicidio, pues, al no conceder los derechos que son reclamados -cuando dichos grupos que buscan los derechos son suficientemente influyentes-, se podría presenciar la destrucción del desiderátum del poder, es decir, el Estado.

Andrés Patricio Alvarez Dávila

 

Anuncios

De los embarazos adolescentes y el disfrute del cuerpo

No sé si fue culpa de la Iglesia y sus dogmas o fue más bien producto del sencillo sentido de ética o moral, que tiene nuestra gente, el que nos predispuso para sufrir la realidad del embarazo adolescente. En particular, dentro de nuestra provincia y de nuestra ciudad, es preocupante las cifras de niñas/jóvenes que tienen que cargar con la tarea de ser mamás cuando, a mi parecer, aún no era su momento.

Jóvenes que conocían del uso de anticonceptivos y sin embargo, por vergüenza (¿?) no los pidieron y trataron de ocultar sus relaciones sexuales hasta que inevitablemente por el desarrollo del embarazo fue una verdad inocultable. Primero, sería bueno entender que la vergüenza es un sentimiento que se debe profesar de las cosas reprochables. ¿Es acaso una relación sexual una situación reprochable? ¿Debería ser, el disfrute del cuerpo una causa de vergüenza? Por favor, ¿estamos en el siglo XV?

Se ha comprobado mediante estudios arqueológicos que desde nuestros antepasados más remotos, la práctica del sexo no se utilizaba exclusivamente para la reproducción sino también como un medio de esparcimiento. Lamentablemente en nuestra sociedad existen taras que aún nos pretenden disponer para la vida ascética. El santo, es una persona quizá admirable, pero no es un prototipo de comportamiento que puede ser aplicado a la gran mayoría. Las personas quieren divertirse y disfrutar de la vida; no todos aspiran a una vida de sentido monacal, es más, en la actualidad casi nadie lo hace.

Volviendo a la pregunta, ¿debería ser el disfrute del cuerpo una causa de vergüenza? Mi respuesta es negativa. Cada individuo tiene una fuente de regocijo en su cuerpo. Nadie debe ser privado de sus derechos sexuales. Sin embargo, permanece una pregunta en el aire si el disfrute del cuerpo no es efectivamente reprochable. ¿Acaso las relaciones sexuales solo se dan por amor? A esta pregunta la historia nos demuestra una respuesta negativa. Como decía hace un momento, las relaciones sexuales se han usado también como esparcimiento. ¿Se puede recomendar a las personas que sólo tengan relaciones sexuales si es por amor? Claro que sí, sin embargo, no se puede esperar que todas las personas logren este “ideal” romántico y por lo tanto no se les debe tampoco privar de medios de anticoncepción, tanto de forma material como de manera formal (quitar prejuicios sobre ellos).

La vida sexual de cada persona debe ser privada. Cada uno puede hacer con su cuerpo lo que quiera siempre que no haga daño a los demás. ¿Qué es más dañino, tener relaciones sexuales sin anticonceptivos con posibilidad de embarazo o tenerlas con anticonceptivos reduciendo casi a 0 las posibilidades de concebir un/a bebé?

¿Los jóvenes deben tener relaciones sexuales? Más allá de una concepción sobre el deber o no, lo hacen y por lo tanto hay que disminuir los efectos de esa práctica. Si me preguntan a mí, yo preferí mi adolescencia entre libros, pero no todo el mundo tiene los mismos gustos y no soy dueño de la verdad tampoco como para imponer mi punto de vista al respecto sobre lo que hay o no que hacer. Cada quien a través de su juicio lo sabrá.

Alguien me dirá que la mejor respuesta es la abstinencia. Pero, no estamos hablando de ideales, sino de realidades. En nuestra sociedad lo que suceden son cosas humanas, demasiado humanas.

KULENOVIÇ / LEVANTER / 2010
KULENOVIÇ / LEVANTER / 2010

Andrés Patricio Alvarez Dávila

Nietzsche y la ansiedad

La filosofía después de Nietzsche, ya no puede ser un juego de silogismos y conceptos. La filosofía después de Nietzsche, si tal propósito es posible, es un desafío fundamental para el individuo. O te mantienes al nivel del humano y persigues valores caducos, o por otro lado, abres el camino hacia el nuevo Übermensch que destruirá la era humana. Revolcarse en el lodo o aspirar a las estrellas. Esa es la disyuntiva y todos los días se nos presenta con mil caras nuevas. Aspiramos a mejorar exponencialmente, o nos conformamos con ser, por que no queda otra opción.

Tarea difícil aquella de encontrarle sentido a la existencia, y más aun, llevarlo a cabo.

La música es una de las formas de apaciguar el ánimo, cuando éste se empieza a desbordar hacia la ansiedad de la búsqueda de sentido. Hoy, eterno presente, me siento tan vivo y tan muerto. Llamado a ser; la levedad del ser expresada en el miedo a desaparecer sin haber logrado el sentido. Quisiera saber si existe el eterno retorno, porque de ser así al fin tendríamos fundamento para el actuar ético, aunque nuevamente, no sería más que un principio de carácter metafísico.

De la lectura como actividad imprescindible

El Ecuador es un país de analfabetos funcionales. Esta aseveración se puede comprobar de forma sencilla si se acude a las estadísticas. En el Ecuador se lee, en promedio, medio libro al año. ¡¿Medio libro al año?! ¿Qué argumentos se pueden discutir en una sociedad que le tiene miedo a las letras y pánico a las razones? No existe discusión posible en el Ecuador por falta de argumentos; las cabezas están llenas de publicidad, propagandas y de los mandatos de grupos de interés que controlan los medios de comunciación masivos.

Requerimos cambiar nuestra actitud frente a la lectura si pretendemos en algún momento acceder a la sociedad del conocimiento. La matriz productiva del país no se cambia con propaganda y campañas publicitarias. Lo que se requiere para modificar nuestra tan triste situación es el trabajo sostenido de cada uno de los habitantes de este Estado. Para lograr que el trabajo sea a su vez, más eficiente conforme pasa el tiempo, se requiere que los libros que leamos sean más científicos, técnicos, artísticos o filosóficos. No podemos quedarnos con literatura rápida y de relleno, pensando que con ello estamos logrando nuestra mejoría en el hábito de la lectura. La sección de deportes de un periódico tampoco es un buen ejemplo de un material nutritivo para leer. Debemos esforzar nuestro pensamiento y nuestra inteligencia si estamos decididos realmente a pertenecer al siglo XXI.

No aspiremos a cambiar el mundo. Aspiremos a no sufrir dolores innecesarios y a disciplinar nuestra cabeza, nuestro corazón y nuestras acciones para lograr vivir mejor y con menos miedo. Para este cometido, los libros resultan imprescindibles.

Andrés Patricio Alvarez Dávila

Fuente de noticia: http://www.cre.com.ec/noticia/55374/ecuador-uno-de-los-paises-que-menos-lee-segun-estadisticas-del-inec/

La eternitud y García Márquez

150867_564160743596453_1654224518_n

La noticia me encontró con un libro de Schopenhauer en la mano. Curiosamente con los ojos en <<el amor en los tiempos de epidemia>>. La similitud del título con la obra de Gabo, me hizo sentir como en sincronicidad con la fatalidad, tristemente al estilo de Jung. Murió el Gabo y se unió a la legión de autores imprescindibles, al club de los poetas muertos. Un pequeño párrafo para el padre de la eternitud. Espero que el vacío le sea leve. Algún día, lo resucitaré en la lectura de sus 100 años de soledad; no morirá del todo, mientras sus personajes sigan habitando Macondo.

Hasta siempre Gabo.

Andrés Patricio Alvarez Dávila

El lunes sexy y el paternalismo ético

La situación jurídica de una publicación (en un medio de comunicación) puede generar mucho debate en la ciudadanía, pero el mismo debe estar enmarcado dentro de los términos constitucionales y de derechos humanos que rigen en la actualidad para que los argumentos sean realmente presentables dentro de una sociedad que tiene un sistema de justicia garantista.

El Estado como ficción del derecho, ha venido evolucionando desde su primera incursión en el mundo de las ideas. Para hacer un breve resumen (que deja de lado a muchas etapas y precedentes) de la sucesión de tipos de Estado, podemos enumerar: 1) El Machtstaat o Estado que basaba su eficacia en el uso de la fuerza como elemento predominante en las decisiones, 2) El Polizeistaat o Estado policía, mismo que generaba una especie de reverencia frente a la visión de lo bueno y malo, llegaba a extralimitarse dentro del campo de decisión individual de los sujetos, 3) El Rechstaat o Estado de Derecho, mismo que se rige por las leyes emitidas válidamente por los órganos legislativos y que aleja la referencia ética de su núcleo duro para pensar que el derecho y la ética son ramas completamente separadas y no tienen un lazo real.

Actualmente, y a través de la instrucción del profesor Robert Alexy, hemos comprendido que el Derecho tiene una dimensión real y una ideal. La dimensión ideal estaría compuesta básicamente por una necesidad de corrección y depuración continua del Derecho para que con cada nueva construcción jurídica, se pretenda la perfección (imposible por definición), o al menos un acercamiento cada vez más certero al significado de lo correcto y lo bueno. Hemos de entender que el Derecho, como una dinámica continua, se mantiene en permanente cambio. Los conceptos evolucionan y las ideas se modifican. Es de este modo que en el presente entendemos, siguiendo la escuela del profesor Zagrebelsky, que las constituciones tienen básicamente dos metavalores con los que han dispuesto su posterior andamiaje. El primero es la necesidad y la efectiva realización de la pluralidad de valores, principio que se podría entender como requerimiento sustancial para la vida en la postmodernidad. El segundo es la lealtad en el enfrentamiento, presupuesto de tipo mas bien procedimental y que en nuestra constitución se encuentra establecido en el debido proceso. Principio que darían nacimiento al Estado Constitucional, como estado siguiente de la evolución antes aludida.

Una vez que he establecido una conceptualización básica sobre los parámetros que se deberían tomar en cuenta para el presente análisis jurídico (recordando que como análisis que es, no existe una última palabra) podemos afirmar que la publicación del Lunes Sexy está cobijado por la protección de la constitución y no es, sino un ejercicio de libertad de expresión que mal podría ser entendido como una transgresión al derecho. Si bien es cierto, la aspiración contemporánea es buscar la perfección en la humanidad (nuevamente imposible por definición), los mínimos éticos establecidos por nuestro “ordenamiento” (aunque es un poco desordenado en realidad) permite dicha publicación. Más sin embargo, queda a discreción de los clientes/consumidores del medio conocido comercialmente como “Extra”, la apreciación estética o cultural del mismo. Hace mal el Estado en tratar de imponer una visión sobre el cuerpo de la mujer y de su disfrute estético.

Como bien afirma Savater, el paternalismo ético no es recomendable porque trata a los ciudadanos como débiles mentales o los mantiene categorizados como sujetos que no pueden gozar de sus derechos sin la necesidad de la intervención de una superintendencia que se estaría constituyendo efectivamente como un juzgador de lo ético. El derecho, aunque no está separado de la ética, tampoco puede imponer una visión de sociedad en términos de máximos sino tan solo de mínimos de convivencia organizada.

Para finalizar, un comentario apartado de la esfera jurídica. Me parece que los grupos feministas mal hacen en buscar esta censura en un medio de comunicación; hay que recordar que el machismo y la violencia no están precisamente en los medios o en las herramientas, sino más bien en los pensamientos y en las acciones de las personas. Pretender que el Estado censure una publicación y sancione al medio es entregarle una atribución que no le pertenece.

Andrés Patricio Alvarez Dávila

A ella, que atestigua silente

La Niña Enferma - Edvard Munch
La Niña Enferma – Edvard Munch

<<Para que la vida sea un espectáculo grato,

es menester que sea representada bien;

requiere de buenos actores>>.

Friedrich Nietzsche

Se llama Ética. Pero casi todos se han olvidado de ella. Abandonada en el último rincón de la conciencia sobrevive -aunque no estoy seguro de esta afirmación-, en aquellos que se sienten bien tan solo con cumplir con la ley. Los llamaré, legalistas. Tomaron el poder hace muchos años. No solamente en el campo político, sino también lo hicieron en el económico, cultural y hasta en el educativo. Se mofan de quienes esperan un poco más del ser humano. Dicen: -Hemos cumplido con lo que dice la ley-, y no sienten exclusivo orgullo de su adiestramiento frente a los deberes legales, además creen que merecen una medalla por haberlo hecho. Son esos que echan en cara las promesas rotas de los otros y no se fijan en sus propias incoherencias.

Se llamaba Ética, decía, y escribo sobre ella porque no quiero que muera. Me gustaría extenderle un poco de mi vitalidad a través de estas palabras. Quizás construirle una suerte de refugio para que pase el invierno y, darle armas argumentativas para que se sobreponga al mal rato que le ha tocado pasar. Debo reconocerlo, soy un romántico. Aún considero que podemos ser más que intereses. Creo que tenemos todavía la capacidad de sorprendernos; sobretodo, de nosotros mismos, de lo que somos capaces.

Algún día podríamos hacerle un reconocimiento por la necedad que ha tenido, al aferrarse a la existencia aunque sea de una forma silente. Tal vez deberíamos hacerle un santuario para que los que vengan nunca se olviden de ella. Proclamarla en algún escrito. Meditarla todas las noches. Tal vez deberíamos recordar que podemos aspirar a ser más que monos amaestrados. Ser, humanos. Posibilidad de salirnos del guión. Hacer lo correcto porque es correcto. Compadecernos de los demás. Recordar nuestra mortalidad. Olvidarnos del poder. En fin, pensar un poco más en lo que es lo correcto.

Andrés Patricio Alvarez Dávila