De los embarazos adolescentes y el disfrute del cuerpo

No sé si fue culpa de la Iglesia y sus dogmas o fue más bien producto del sencillo sentido de ética o moral, que tiene nuestra gente, el que nos predispuso para sufrir la realidad del embarazo adolescente. En particular, dentro de nuestra provincia y de nuestra ciudad, es preocupante las cifras de niñas/jóvenes que tienen que cargar con la tarea de ser mamás cuando, a mi parecer, aún no era su momento.

Jóvenes que conocían del uso de anticonceptivos y sin embargo, por vergüenza (¿?) no los pidieron y trataron de ocultar sus relaciones sexuales hasta que inevitablemente por el desarrollo del embarazo fue una verdad inocultable. Primero, sería bueno entender que la vergüenza es un sentimiento que se debe profesar de las cosas reprochables. ¿Es acaso una relación sexual una situación reprochable? ¿Debería ser, el disfrute del cuerpo una causa de vergüenza? Por favor, ¿estamos en el siglo XV?

Se ha comprobado mediante estudios arqueológicos que desde nuestros antepasados más remotos, la práctica del sexo no se utilizaba exclusivamente para la reproducción sino también como un medio de esparcimiento. Lamentablemente en nuestra sociedad existen taras que aún nos pretenden disponer para la vida ascética. El santo, es una persona quizá admirable, pero no es un prototipo de comportamiento que puede ser aplicado a la gran mayoría. Las personas quieren divertirse y disfrutar de la vida; no todos aspiran a una vida de sentido monacal, es más, en la actualidad casi nadie lo hace.

Volviendo a la pregunta, ¿debería ser el disfrute del cuerpo una causa de vergüenza? Mi respuesta es negativa. Cada individuo tiene una fuente de regocijo en su cuerpo. Nadie debe ser privado de sus derechos sexuales. Sin embargo, permanece una pregunta en el aire si el disfrute del cuerpo no es efectivamente reprochable. ¿Acaso las relaciones sexuales solo se dan por amor? A esta pregunta la historia nos demuestra una respuesta negativa. Como decía hace un momento, las relaciones sexuales se han usado también como esparcimiento. ¿Se puede recomendar a las personas que sólo tengan relaciones sexuales si es por amor? Claro que sí, sin embargo, no se puede esperar que todas las personas logren este “ideal” romántico y por lo tanto no se les debe tampoco privar de medios de anticoncepción, tanto de forma material como de manera formal (quitar prejuicios sobre ellos).

La vida sexual de cada persona debe ser privada. Cada uno puede hacer con su cuerpo lo que quiera siempre que no haga daño a los demás. ¿Qué es más dañino, tener relaciones sexuales sin anticonceptivos con posibilidad de embarazo o tenerlas con anticonceptivos reduciendo casi a 0 las posibilidades de concebir un/a bebé?

¿Los jóvenes deben tener relaciones sexuales? Más allá de una concepción sobre el deber o no, lo hacen y por lo tanto hay que disminuir los efectos de esa práctica. Si me preguntan a mí, yo preferí mi adolescencia entre libros, pero no todo el mundo tiene los mismos gustos y no soy dueño de la verdad tampoco como para imponer mi punto de vista al respecto sobre lo que hay o no que hacer. Cada quien a través de su juicio lo sabrá.

Alguien me dirá que la mejor respuesta es la abstinencia. Pero, no estamos hablando de ideales, sino de realidades. En nuestra sociedad lo que suceden son cosas humanas, demasiado humanas.

KULENOVIÇ / LEVANTER / 2010
KULENOVIÇ / LEVANTER / 2010

Andrés Patricio Alvarez Dávila

Anuncios